Historias con Power

Boris Ñauta: un papá con Power

Moto Power conoce la importancia de cada hombre y mujer que día a día trabajan, se esfuerzan y  se movilizan sobre dos ruedas para dar lo mejor de sí a quienes aman (sus hijos) es por esto que aquí te contamos algunas historias de papás con Power #PapiPower

MP: Cuéntanos tu nombre, trabajo y aficiones, descríbete

BÑ: Mi nombre es Boris Ñauta Tapia, tengo 39 años, papá de Julián y Luciana, y esposo de Estefanía. Trabajo en el área contable / tributaria de una institución financiera de la ciudad. Soy apasionado del deporte, practico triatlón (natación, bicicleta y atletismo), tenis y ping pong. Me considero una persona íntegra, de valores como la disciplina, honradez y responsabilidad, forjados desde pequeño por mis padres.

MP: Cuéntanos de tus hijos

BÑ: Mis hijos Julián Andrés y Mía Luciana son mi motor principal del día a día y por ellos es por quienes lucho constantemente, para darles una vida digna como me la supieron brindar mis papás. Llevo tatuado sus nombres en mi antebrazo izquierdo. Julián tiene 4 años y 4 meses, en este año ingresa a Inicial 2. Luciana tiene 2 años y 10 meses, en agosto cumplirá 3 añitos. Ella es la terrible de la casa y la consentida de papá porque es mi sueño hecho realidad.

MP: Cuéntanos como empezaste en el mundo de las motos y qué sentiste en tu primer recorrido en moto

BÑ: Mi afición por las motos comenzó a mis 14 años, cuando a mi mejor amigo del colegio Byron le compraron una moto y siempre me llevaba a pasear. Tuve mi primera moto a mis 16 años, cuando mi papá por parte de pago de una deuda aceptó que le cancelaran con una moto. Obviamente mi mamá nunca estuvo de acuerdo en que tengamos moto.

Como anécdotas puedo contar que un 6 de enero mi mamá me mandó a comprar ollas de barro en la plazoleta Rotary con mi amigo Pepe, cuando andábamos por el centro nos paró un policía y me llevó detenido diciendo que no tenía licencia para conducir. Mi amigo llamó a contarle y no le creyó por ser día de inocentes, jajaja. Para el mes siguiente, en carnaval salimos junto con mi hermano a pasear y alguien nos lanzó una bomba de agua que le dio justo en el rostro a mi hermano mientras él conducía y pasó lo inevitable, perdió el control y salimos ilesos pero con moretones. Este incidente junto con lo anterior, hizo que mi mamá le obligue a mi papá a vender la moto. Se acabaron mis días como motoman.

Tuvieron que pasar 10 años cuando ya trabajaba y con mis propios ahorros me compré una moto año 2009 del año, pero de segunda mano. Me enamoré de esa moto luego de ver la película Misión Imposible II ya que el protagonista maneja una moto muy similar. La tuve por 3 años y viajé dentro y fuera del país con ella. Por mantenimiento, repuestos y desarrollo es sencillamente una moto espectacular. Mi primera sensación durante el primer viaje (que fue a Yunguilla) fue de total libertad, viajar acompañado de tus pensamientos, usar el tiempo del viaje para tener un encuentro contigo mismo es otro nivel. Creo que solo los que manejamos moto entenderán lo que quiero decir. Esa sensación del aire que choca en tu rostro es lo que más me gusta sentir al momento de viajar (uso un casco modular). Mi segunda moto solo la tuve por un año y luego con la idea de perseguir mi sueño de viajar en moto por Sudamérica junto a mi mujer, me compré una tercera que es la que mantengo hasta el día de hoy.

Soy #PapiPower porque disfruto de los viajes en moto, de la libertad que se siente al rodar sobre 2 ruedas, pasear con mis hijos porque siempre me lo piden, ellos disfrutan de la moto tanto como yo.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *